24K   Issue 005 - Septiembre 2006    Read in English

RACHEL ARIEFF: Cómo ser feliz en un Anti-Karaoke

Desde que la norteamericana Rachel Arieff desembarcó en Barcelona, la cartelera de la ciudad ha ganado en calidad y diversión. La culpa, un stand-up comedy satírico-cabaretero y un karaoke delirante.

Rachel Arieff nació en Milwaukee y empezó su carrera de cómica en Austin, Texas. De ahí fue a Nueva York, donde formó parte de la escena artística de vanguardia del Lower East Side, y en el 2000 se trasladó a Los Angeles. En 2003 el periódico L.A. Weekly calificó su show Discotown! como “el mejor show de comedia” de la ciudad. Demasiado tarde: Rachel vino de vacaciones a Barcelona y en el 2004 se instalaba en la ciudad. “Me gustó tanto que decidí volver para quedarme a vivir.”

En Barcelona continuó su carrera artística con Cómo ser feliz todo el tiempo, una adaptación del espectáculo que hacía en L.A. donde mezcla cabaret, monólogos, comedia y música, y que escenifica una vez al mes en el Café Teatre Llantiol. “Tengo un disco de canciones satíricas burlándose de la sociedad norteamericana, y cuando vine a España basaba el show en esos temas, porque no podía hablar muy bien el idioma y todavía no podía pasar los textos al castellano, así que me basaba en la música. Empecé con un batería, yo tocaba el teclado y era muy musical, pero tampoco soy una música de la hostia, así que quería focalizarlo en los monólogos y simplificarlo. El show que hago ahora no se parece en nada al de cuando llegué. Desde que vine aquí he escrito nuevos textos, muchos basados en el choque de culturas que he experimentado,” explica la cómica sobre la evolución que ha sufrido el espectáculo durante los dos años que lleva en la cartelera barcelonesa.

Cuando vas al teatro en España a ver comedias, monólogos, etc., lo más normal es que a la media hora tengas el culo dolorido y ganas de que la función de marras termine. Cómo ser feliz... dura casi dos horas y ni te enteras. Es tan amena que el tiempo pasa volando. “El mejor cumplido que le puedes hacer a un cómico es decirle que su show es el menos doloroso que has experimentado,” agradece riendo. Y añade: “También me sorprende el tiempo que dura, pero yo lo disfruto y cada show es distinto, ya que improviso mucho. La base de los monólogos está hecha, pero dependiendo del rollo con el público puedo jugar con ellos, cambiarlos, añadir cosas… Me parece que aquí la gente, por lo general, asocia las obras de teatro a cosas más pesadas y formales, con una muralla entre los actores y el público, y a mí nunca me han funcionado las murallas.”

Rachel nos cuenta que siempre se lo ha currado todo por su cuenta: “De donde vengo no hay ninguna clase de apoyo para los artistas, nadie escribe por ti. No puedes estudiar una carrera de Bellas Artes en la Universidad, salir con un papel que dice que ya eres artista e involucrarte en una obra de teatro; cuando haces eso se ríen de ti. Siempre he hecho todo a nivel callejero, creciendo poco a poco a lo largo de los años, y soy muy irreverente, no tengo mucho respeto por las instituciones que hacen momias del arte actoral. No me considero una actriz, soy una cómica… Me mosquea cuando me llaman actriz.

Cómo ser feliz siendo norteamericana

A la pregunta de si su traslado desde Estados Unidos a Barcelona tenía algo que ver con el hecho de que allí su carrera no acabara de arrancar, la respuesta es tajante: “Ni tenía esperanzas de ello. Allí, si eres un artista de lo que sea y esperas hacerte famoso eres un gilipollas. Mi sueño era poder ganarme la vida actuando, pero era muy difícil. Igual habría sucedido si me hubiera quedado unos años más, pero no me fui porque no tuviera éxito, sino porque estaba lista para cambiar de estilo de vida. Es como cuando tienes un trabajo cutre en un despacho y después de 15 años decides darle un vuelco a tu vida. No quería dejar lo que hacía, pero conozco a mucha gente que ha estado años en una serie de televisión y luego acaban trabajando de secretaria en un despacho.”

En definitiva, Rachel vino a Barcelona porque “me encantaba la calidad de vida. Vamos, lo que dicen todos los guiris. Sé que cada vez está más complicado, pero… todo el rollo que hay en mi país es un asco. Estados Unidos va camino al fascismo total. Empezó hace años con la política exterior, las guerras… Es un país muy jodido y quería irme,” afirma sin titubear.

Con las simpatías que despierta en España el Presidente Bush y sus políticas, había que preguntarle a esta ‘exilada’ norteamericana si había sufrido la animadversión de los nativos. “No, la gente distingue entre las personas y el Gobierno, aunque siempre hay algunos que tienen la tendencia de generalizar demasiado. Aquí también, pero porque no saben qué es vivir allí. Aquí tenéis medios de comunicación que os dan los datos, la información, en los periódicos publican lo que pasa en el mundo, pero allí hay montada una gran máquina de propaganda y la mayoría de las historias no llegan a la gente. Cuando hay crisis en un ambiente así, tu visión del mundo es distinta.”

Cuando habla de la política estadounidense, Rachel cambia la cara, la voz se agrava, y se pone seria. “Cuando vine en 2004, ya estábamos metidos en la guerra, y era un asco la política del Presidente, pero todavía no había llegado a tener pura vergüenza de ser de allí. Ahora la tengo. Las cosas han empeorado tanto… Cuando llegué no podía imaginar que empeorarían más, era impensable. Hay tanta gente muriendo por las políticas de ese cerdo y la gente que le apoya…” comenta triste.

Rock ‘n’ Roll All Night

Desde hace aproximadamente un año, Rachel tiene otro espectáculo en cartelera. Cada lunes, en la sala Sidecar, presenta el Anti-Karaoke, un karaoke cómico-rockero muy personal. Rachel hace de maestra de ceremonias, presentando a los participantes, disfrazándolos y a veces cantando con ellos. Además, realiza caracterizaciones (por supuesto, satírico-cómicas) de Michael Jackson, Courtney Love, Cher, un híbrido entre Salvado Dalí y Dolly Parton o Sinéad O’Connor (que sale a joder el show) han sido algunas de sus víctimas.

El Anti-Karaoke se ha convertido en todo un fenómeno que ha trascendido más allá de Barcelona. “Ha sido una bola de nieve que se ha ido haciendo más grande. En julio y agosto algunas noches se tenían que errar las puertas porque no cabía nadie más. Yo pensaba que en agosto no habría ni Dios, pero estaba súper lleno. Y la mayoría de la gente que va al Anti-Karaoke es de aquí. Cuando empecé pensaba que la mayoría de los asistentes serían guiris, porque en España la gente tenía un concepto muy negativo del karaoke. Cuando fui a las salas de aquí entendí el por qué.”

Por lo que parece, los karaokes de Estados Unidos no tienen mucho que ver con los de España. “En los Estados Unidos iba por diversión. Allí había muchos cómicos y salíamos juntos: hacíamos mucho cachondeo, éramos muy irreverentes. Cuando vine y vi esa atmósfera súper estreñida, decidí crear un karaoke a mi gusto.”

Y el gusto de Rachel ha casado a la perfección con el de la parroquia local, pues el éxito ha sido espectacular y hay anti-karaokianos fijos que semana tras semana asisten al show y participan en él, casi formando una pequña comunidad. “En Estados Unidos tenía muchos colegas artistas, de la música, la comedia, etc., y cuando me mudé aquí no conocía a nadie. Luego, la gente que iba conociendo no hacía cosas creativas, tenía un vacío y me sentía extraña. Echaba de menos ese rollo creativo y divertido, así que decidí montar algo. Primero fue un show llamado Festival Open Mic, también en el Llantiol. Era un show abierto a todo el mundo y a cualquier disciplina: había monólogos, comedia, música, poesía, lo que fuera. Duró un año, pero costaba que se renovara con gente nueva, siempre actuaban los mismos. Fue el puente al Anti-Karaoke.”

El repertorio del karaoke de Rachel en general es muy rockero, no tiene nada que ver con la caspa a la que estamos acostumbrados en los karaokes españoles. Para Rachel, sin embargo, es lo más normal del mundo. “Para mi rock’n’roll y comedia siempre han ido juntos. Pero no hablo de la comedia chunga, de chistes facilones, sino comedia en plan americana, tipo Lenny Bruce, desafiando al público, atrevida, irreverente, subversiva… En Estados Unidos muchos rockeros son amigos de los cómicos. Allí si vas a un show de comedia encontrarás a rockeros conocidos y viceversa.”

En España esta cultura cómico-rockera no existe. Rachel puntualiza: “Creo que existe, pero es diferente. Es más underground. Hay mucha gente que ni tiene grupo y son cantantes de la hostia. Algunos van aprendiendo de salir en el Anti-Karaoke. Los hay incluso que tienen sus propios fans. La atmósfera anima a que estas cosas pasen. Hay magia en la sala, buen rollo, creatividad… Cuando la gente que tiene inquietudes está en el ambiente adecuado, pueden pasar muchas cosas asombrosas, nuevas e innovadoras.”

Toda la magia del Anti-Karaoke de la que habla Rachel la han podido vivir grupos internacionales que, estando en Barcelona actuando o de visita, se han acercado a la sala Sidecar. “Eso le va bien al show, porque le da algo especial. El público que asiste puede decir “uauh, ahí está el grupo que acabo de ver tocar esta noche!’”

Por el Anti-Karaoke han sacado la cabeza, entre otros, The Cult (“menos Ian Astbury, que estaba lesionado de la mano y tenía que descansar”), Supagroup, Backyard Babies, Black Halos, Jim Wilson (Mother Superior), Jennifer Finch (The Shocker, ex L7) o Sean Yseult (Rock City Morgue, ex White Zombie). “Vienen para disfrutar. A veces quieren cantar, otras no. Lo que me hace gracia es que les gusta mucho el show, se asombran, y eso que son de Estados Unidos, donde supuestamente hay de todo. Se sorprenden de ver un show con tanta frescura y con tan buen rollo, incluso algunos de los grupos se han quedado admirados e intimidados por el nivel de los participantes del Anti-Karaoke.”

Aunque tanto Cómo ser feliz todo el tiempo y el Anti-Karaoke tienen residencia fija en Barcelona, de vez en cuando Rachel Arieff saca a pasear sus espectáculos fuera de la ciudad. De hecho, está planificando un mini-tour por Andalucía. En su página www.rachelarieff.com puedes consultar todo sobre la artista, desde las canciones disponibles para el Anti-Karaoke y las crónicas semanales de éste, hasta la vida y milagros de su gato, el gran Mr. Tacos. “Mi id,” confiesa Rachel.            
-Pere Giménez

24K Septiembre 2006

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®2002-2006 Rachel Arieff