ADN Lunes 15 de mayo de 2006
'Revival' del cantante aficionado
Al karaoke ahora se va con flequillo
Begoña Gómez (Barcelona)
Este ha sido el invierno del karaoke en Barcelona. Y no parece que la cosa vaya a remitir en verano, con salas como Sidecar, Corto Club o Vivaldi llenándose cada vez que practican la letal combinación micro+cubatas+clásicos del indie flequillero como Creep de Radiohead o There is a light that never goes out, de los Smiths. El nuevo karaoke que se apodera de la noche barcelonesa ya no tiene como iconos a Los Chichos. Ahora lo practican veinteañeros y quiris que guardan más de un par de Converse en el armario y que crecieron deashogándose con Smells like teen spirit frente al espejo.
Axl Rose y Britney Spears
Parte de la culpa la tiene Rachel Arieff, la agitadora del Anti-Karoke de la sala Sidecar, que se autoproclama como "la exportación cultural más peligrosa de EE UU". Esta tejana llegó a Barcelona tras unos años en Nueva York (sacaba estupendos trajes de career girl de la basura) y en Los Angeles, donde compaginó la música y el cabaret con seguir a las celebrities a los Starbucks. Su tarea en el Anti-Karaoke consiste en animar, presentar y, en el momento álgido, soltarse con algún número. Las más celebradas son sus personificaciones de Axl Rose y Britney Spears. Claro que Britney se convierte después en Sinéad O'Connor y ... lo que va a continucación es mejor verlo los lunes por la noche en la Plaza Reial.
Los 90 en el corazón
Nuevas estrellas 'amateurs'
Cool o casposo, el karaoke no está hecho para tímidos. La nueva escena de amateurs está propiciando estrellas del circuito, entre las que destaca Syd Barretina. Sus actuaciones ya se anuncian en la web del Anti-Karaoke. En cuanto a las canciones más coreadas, su público no puede negar que dejó su corazón en los 90.